(Por Enrique Gilabert Alexandre) – Bajo mi punto de vista en los últimos años, se ha observado una preocupante tendencia hacia la desprofesionalización del vigilante de seguridad en España, especialmente entre aquellos que obtienen el título a través del certificado de profesionalidad. Este fenómeno plantea interrogantes sobre la calidad y la responsabilidad en el desempeño de estas funciones esenciales para la seguridad.

Uno de los aspectos destacados de esta problemática es la percepción de que los nuevos vigilantes, al obtener el título mediante el certificado de profesionalidad, muestran una actitud menos comprometida con la profesión. En lugar de abrazar la seguridad como una vocación, muchos parecen verla simplemente como un medio para obtener empleo y ganar dinero.

Esta situación puede deberse a diversos factores. En primer lugar, la accesibilidad del certificado de profesionalidad ha facilitado la entrada a la profesión de individuos que pueden carecer de la pasión y el compromiso necesarios para desempeñar eficazmente las funciones de seguridad. La falta de filtros rigurosos en la obtención del título podría contribuir a esta devaluación de la profesión.

Además, la percepción generalizada de que ser vigilante de seguridad es simplemente un trabajo más, sin considerar su importancia en la salvaguarda de bienes y vidas, también contribuye a la desprofesionalización. Esto se traduce en una disminución de la responsabilidad y la dedicación por parte de algunos profesionales de seguridad, lo que puede afectar negativamente la calidad del servicio.

Para abordar estos desafíos, es esencial implementar medidas que fomenten una mayor profesionalización de la industria de seguridad. Esto podría incluir la revisión de los requisitos para la obtención del certificado de profesionalidad, estableciendo estándares más altos y garantizando que solo aquellos verdaderamente comprometidos con la seguridad sean admitidos en la profesión.

Asimismo, se deberían promover campañas de concienciación para resaltar la importancia de la labor del vigilante de seguridad, reforzando la idea de que esta profesión va más allá de un simple trabajo y tiene un impacto directo en la seguridad y el bienestar de la sociedad.

En conclusión, la desprofesionalización del vigilante de seguridad en España representa un desafío significativo que requiere una acción inmediata. Restaurar el prestigio y la responsabilidad en esta profesión es esencial para garantizar la eficacia de los servicios de seguridad y mantener la confianza en aquellos encargados de proteger nuestros entornos.
Fdo: Enrique Gilabert. Director de seguridad
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