(Por Jose Antonio Domínguez Silgado) – Hay algo más peligroso que una crisis visible: una que no hace ruido. En la seguridad privada no hay huelgas masivas, no hay titulares constantes, no hay trending topic… pero hay algo peor: sillas vacías que antes ocupaban profesionales que sabían exactamente qué hacer cuando todo iba mal.
Nueva ley contra reincidentes: el BOE descubre por fin al “cliente habitual”
Los francotiradores del teclado: cuando el enemigo de un vigilante es otro vigilante
(Por Vigilante Enfurecido) – Mis queridos gorrioncillos de la seguridad privada, a fuerza de leeros en los perfiles sociales de esta web, he llegado a la conclusión de que hay una especie muy peculiar dentro del gremio de los vigilantes de seguridad. Es una subespecie de uniformados que no patrulla polígonos, no interviene en peleas y no levanta actas. Pero está sieeempre alerta… esperando el momento en que otro vigilante sube una foto con su uniforme a redes sociales. Y entonces, PUM, disparar.
Grabar a un vigilante de seguridad: derechos, límites y linchamiento digital
(Por SoySeguridadPrivada) – En seguridad privada hay una escena que ya es demasiado habitual: intervención tensa, móvil en alto, alguien graba, el vídeo se recorta, se sube a TikTok, Instagram o X, y en cuestión de horas el vigilante aparece señalado como si fuera culpable antes de que nadie haya revisado el contexto completo. No es un asunto menor. Es una mezcla indigesta de derecho a la información, derecho a la propia imagen, protección de datos, honor, reputación profesional y presión empresarial.