(Por Jose De Jesús Moreira) – Ciudadanos caminando en piloto automático, con la mirada clavada en las pantallas y ajenos a su entorno. Cruzan el vestíbulo del centro comercial o la cola del supermercado inmersos en una ficticia realidad digital. Para esta marea de personas «zombificadas» , el varón del uniforme es invisible, un mero obstáculo en su camino o un elemento más de la urbe. Una figura humana a la que la indiferencia y la falta de empatía han reducido al despectivo apelativo de «segurata». Sin embargo, detrás de esa placa y bajo el yugo de una jornada interminable, hay alguien con vida propia. Hoy quiero hablaros de Remigio.
Vigilante de Seguridad
No traigas tus problemas al trabajo
(Por Jose Antonio Domínguez Silgado) – Hay una norma no escrita en cualquier profesión, pero especialmente en seguridad: si tienes problemas en casa, no los traigas al servicio. Porque cuando los problemas personales entran por la puerta, la objetividad suele salir por la ventana. Todos hemos conocido a ese compañero que vive en modo sospecha permanente. Falta una llave y, antes de comprobar nada, ya tiene un culpable: el compañero del turno anterior.
Ponte mis botas, sólo por un día
(Por Jose Antonio Domínguez Silgado) – Hoy quiero hablar de una profesión que todo el mundo cree entender… hasta que le toca vivirla. Sí, hablo del vigilante de seguridad. Ese ser humano al que muchos miran como si su trabajo fuera estar apoyado en una pared contando baldosas o matando las horas en una garita.
El modelo de seguridad privada en España necesita reformas ante las amenazas híbridas
(Por SoySeguridadPrivada) – Voy a hablarte claro, como siempre. El modelo de seguridad privada en España ha funcionado durante años. Pero eso no significa que esté preparado para lo que viene.
El silencio incómodo: cuando el talento se va sin hacer ruido
(Por Jose Antonio Domínguez Silgado) – Hay algo más peligroso que una crisis visible: una que no hace ruido. En la seguridad privada no hay huelgas masivas, no hay titulares constantes, no hay trending topic… pero hay algo peor: sillas vacías que antes ocupaban profesionales que sabían exactamente qué hacer cuando todo iba mal.