(Por Jose Antonio Domínguez Silgado) – Hay una norma no escrita en cualquier profesión, pero especialmente en seguridad: si tienes problemas en casa, no los traigas al servicio. Porque cuando los problemas personales entran por la puerta, la objetividad suele salir por la ventana. Todos hemos conocido a ese compañero que vive en modo sospecha permanente. Falta una llave y, antes de comprobar nada, ya tiene un culpable: el compañero del turno anterior.
—»Las has perdido tú.»
¿Seguro?. Resulta que empiezas a revisar, llamas a quien corresponde, preguntas a limpieza y, sorpresa: la llave llevaba horas en el bolsillo de una bata porque alguien olvidó devolverla.
La llave aparece. Lo que no aparece es la disculpa.
Pero la película continúa.
Otro día suena el teléfono en casa. Otra urgencia. Otra catástrofe.
—»La puerta está averiada. La has dejado mal en tu turno.»
Llegas, revisas y descubres que dicho «iluminatis» había pulsado el botón de evacuación. Exactamente el sistema está diseñado para hacer lo que hizo: desbloquear puertas y liberar accesos en caso de emergencia.
La puerta funcionaba perfectamente. Lo que no funcionaba era el diagnóstico y su cabeza.
Y ahí es donde uno entiende que algunos problemas no están en las llaves, ni en las puertas, ni en los sistemas.
Están en la forma de gestionar las emociones y no dejarse llevar por ellas.
Porque cuando trabajas con inseguridad, desconfianza y necesidad constante de encontrar culpables, acabas viendo errores donde no los hay.
Y lo peor no es equivocarse. Todos nos equivocamos.
Lo peor es convertir cada incidencia en una acusación y humillación al compañero, juzgarlo en un informe y cada llamada en una búsqueda desesperada de alguien a quien pasarle el marrón.
La seguridad privada necesita profesionales que verifiquen antes de señalar, que investiguen antes de acusar y que colaboren antes de competir.
Porque las llaves aparecen.
Las puertas funcionan.
Los informes se corrigen.
Pero la confianza entre compañeros, cuando se rompe, tarda mucho más en repararse.
Y eso sí que no tiene botón de reseteo.
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