(Por SoySeguridadPrivada) – La seguridad privada española atraviesa desde hace años una tensión constante entre discurso estratégico y realidad operativa. Mientras en el ámbito europeo se habla de resiliencia, estándares comunes y nuevos modelos de cooperación público-privada, el día a día del sector en España sigue marcado por problemas estructurales bien conocidos: condiciones laborales ajustadas, alta rotación, escasa carrera profesional y una brecha evidente entre teoría y práctica. En este contexto, conversamos con Alberto Plaza Figuerola, profesional con una larga trayectoria en seguridad privada y autor del libro «Gasto en defensa, resiliencia y seguridad privada en España. La seguridad del siglo XXI« en el que plantea una visión ambiciosa sobre la evolución del sector y su encaje en marcos estratégicos europeos e internacionales.
¿Qué te lleva, tras tantos años en el sector, a escribir este libro ahora y no antes?
No es un trabajo premeditado. Surge de manera casi automática mientras estaba inmerso en otro proyecto profesional vinculado al sector. En ese contexto pude escuchar ponencias de voces autorizadas y decisorias que abordaban una dificultad muy concreta: cómo encajar el 1,5 % del PIB destinado a resiliencia civil en el marco OTAN sin incurrir en lo que se denomina “contabilidad creativa”. Al tener muy reciente el trabajo de análisis de normativa, legislación y datos estructurales del sector, se produjo una conexión inmediata. El Proyecto VS-ERA nace de ese encaje posible. ¿Por qué ahora? Porque poner de acuerdo a un sector tan fragmentado como el de la seguridad privada es extremadamente complejo, pero VS-ERA puede actuar como catalizador y como punto de partida para un debate serio sobre la seguridad privada del siglo XXI.
¿A qué tipo de lector va dirigido principalmente el libro?.
Principalmente a autoridades decisorias del ámbito de la seguridad pública y privada, responsables institucionales y responsables políticos. Sin olvidar a las bases del sector, porque este proyecto nace desde la garita, desde la trinchera, y es imprescindible que quienes sostienen el sistema conozcan hacia dónde puede evolucionar.
¿Cómo definirías el núcleo de tu propuesta en pocas palabras, evitando el lenguaje doctrinal o estratégico?.
Un cambio de paradigma en la seguridad privada y en el modelo de colaboración público-privada en materia de seguridad nacional.
¿Qué problemas concretos del modelo actual intentas abordar con este planteamiento?.
Es importante no partir de una premisa errónea: el modelo actual funciona y, pese a sus problemas, es una referencia en Europa. El Proyecto VS-ERA no pretende corregir defectos del sistema, sino proponer su evolución, aprovechando ese proceso para avanzar en la especialización y profesionalización de un sector ya reconocido como estratégico para la seguridad nacional.
Tu libro conecta con tendencias europeas y marcos OTAN que empiezan a aparecer en medios especializados. ¿Qué relación existe entre tu propuesta y ese contexto internacional?.
La relación es directa. El proyecto nace del debate internacional existente sobre resiliencia civil en el marco OTAN. La aportación diferencial del VS-ERA es el encaje estructurado de los más de 146.000 profesionales de la seguridad privada española dentro de ese marco de resiliencia civil, algo que hasta ahora solo se había abordado de forma parcial y para colectivos muy reducidos.
¿Es hoy plenamente aplicable en España o requiere cambios estructurales previos?.
Es un proyecto base para iniciar un debate serio. Su valoración e implementación debe ser analizada por una comisión multidisciplinar de expertos: juristas, economistas, sanitarios, responsables operativos y de defensa, así como expertos en resiliencia civil. ¿Es viable para su estudio en España? Sí, y eso ya supone un avance relevante frente a décadas de estancamiento. Además, el sector parte con una ventaja clara: no requiere modificar pilares estructurales esenciales para poder evolucionar hacia este modelo.
El sector arrastra problemas crónicos. ¿Cómo encaja tu propuesta en esta realidad?
La especialización profesional siempre genera mejoras estructurales. El VS-ERA es un especialista activable por el Estado, dependiente funcionalmente de las instituciones públicas, no de las empresas. Esto obliga, de manera natural, a elevar estándares, condiciones y reconocimiento profesional, porque se trata de un activo nacional en materia de resiliencia.
¿Qué obstáculos ves en las empresas para adoptar este modelo?
Ninguno. Con el VS-ERA las empresas juegan a ganar. La formación básica sigue siendo responsabilidad empresarial, como marca la ley. El Estado asumiría la formación avanzada, generando profesionales de alto valor estratégico sin coste directo para las empresas.
¿Está el sector preparado para asumir este esfuerzo formativo?
No lo está, y el proyecto lo asume desde el inicio. El VS-ERA no es una especialidad automática por tener la TIP. Se requiere valorar trayectoria profesional, perfil académico y aptitudes individuales. El modelo contempla dos vías: – acceso progresivo de profesionales ya en activo con perfiles adecuados – formación directa para nuevas incorporaciones altamente cualificadas Así se garantiza una implantación gradual y realista.
¿Quién se beneficiaría antes: vigilantes, mandos o perfiles estratégicos?
Todos. La seguridad del siglo XXI exige coordinación integral. Además, debemos replantear el concepto de infraestructura crítica: espacios no catalogados pueden convertirse en minutos en escenarios de crisis humanitaria. Ahí es donde el VS-ERA cobra sentido operativo.
¿Es una transformación a corto o medio-largo plazo?
Los plazos deben definirlos expertos. No es serio fijarlos sin una hoja de ruta institucional. El proyecto presenta una hoja de ruta de implementación base para el debate académico y multidisciplinar. Dicho esto, iniciando el proyecto en infraestructuras críticas ya existentes, una primera promoción podría ser relativamente cortoplacista, a partir de profesionales ya familiarizados con entornos sensibles.
¿Qué tendría que cambiar primero para pasar del papel a la realidad?
La predisposición real de los organismos e instituciones del Estado. Sin conciencia de Estado, el proyecto no tiene recorrido.
¿Cómo medirías el éxito del libro?
En estos momentos, la valoración realista que le doy al libro es su capacidad para generar debate real. Ya se está despertando interés en ámbitos vinculados a la seguridad nacional y privada, y eso es el primer indicador.
¿Qué te gustaría que ocurriera tras su publicación?
Que se abriera un debate sincero entre todas las partes del sector para afrontar el nuevo paradigma de la seguridad del siglo XXI. Y que las bases conozcan el proyecto, porque sin ellas no hay debate legítimo.
Para quien lea el libro con escepticismo, ¿qué le dirías?
Que no es una promesa. En los ámbitos académicos, políticos y de defensa no existen promesas. Sí existe el compromiso de haber elaborado un trabajo minucioso, riguroso y ya en manos de instituciones del Estado y organismos decisorios.
El libro de Alberto Plaza Figuerola, plantea una reflexión amplia sobre hacia dónde podría evolucionar la seguridad privada en un escenario marcado por cambios geopolíticos, tecnológicos y normativos. Su enfoque conecta con debates que ya están presentes en foros europeos y especializados, aunque su traslación al tejido real del sector español plantea interrogantes evidentes en términos de modelo empresarial, formación, tiempos y condiciones laborales. Como ocurre con cualquier propuesta de carácter estratégico, su valor reside tanto en las ideas que aporta como en el debate que puede generar. Será el propio sector —empresas, profesionales e instituciones— quien determine hasta qué punto este tipo de planteamientos pueden pasar del marco teórico a la práctica cotidiana. Desde soyseguridadprivada.com, seguiremos analizando estas visiones con espíritu crítico, atendiendo tanto a las tendencias que se anuncian como a la realidad que viven cada día los profesionales del sector.
