(Por SoySeguridadPrivada) – Cada noche, miles de vigilantes se enfrentan al turno más largo: el de la soledad, el desgaste emocional y la invisibilidad. Mientras otros duermen, ellos sostienen el peso de infraestructuras críticas, hospitales, aeropuertos o estaciones. Pero hay un enemigo que no sale en los partes de incidencias: el estrés laboral crónico. Silencioso, constante, acumulativo. Y el sector sigue sin querer hablar de ello.