(Por Vigilante Enfurecido) – Mis queridos gorrioncillos de la seguridad privada, ya lo tenemos aquí. El Acta 11. Otro documento extenso, gris y perfectamente redactado para que parezca que están pasando cosas importantes… cuando en realidad no está pasando nada que cambie la vida del vigilante que mañana entra a las diez de la noche. He leído el acta. No una vez. Varias. Y cuanto más la lees, más claro lo ves: esto no es una negociación pensada para el trabajador de seguridad privada. Es un ejercicio de retórica institucional para justificar un acuerdo mediocre.
El incremento salarial del 16%: la gran broma seria
Se nos vende como un logro histórico un 16% en cuatro años. Dicho así, con porcentaje redondo y diapositiva bonita, parece hasta digno. Luego haces el cálculo real, miras la inflación acumulada, el IPC, el coste de la vida, los alquileres, la gasolina… y te das cuenta de la verdad incómoda:
No recupera el poder adquisitivo perdido. Ni de lejos.
La propia CIG y ELA lo dicen sin rodeos: no compensa la sangría salarial de la última década. Pero otros prefieren hablar de “equilibrio”, “responsabilidad” y “contexto”. Palabras muy cómodas cuando no eres tú el que enlaza noches, festivos y fines de semana para llegar justo.
Artículo 69: jubilación parcial… pero si te portas bien
Aquí entramos en terreno pantanoso. La joya del acta.
La jubilación parcial aparece atada al absentismo. Es decir:
- Si estás mayor, cansado y reventado → faltas más.
- Si faltas más → penalización.
- Si te penalizan → no accedes a la jubilación parcial.
Magistral.
Se traslada a la plantilla una responsabilidad que es empresarial: envejecimiento, sobrecarga, falta de prevención, turnos imposibles. Y encima se vende como “regulación ordenada”.
No lo digo yo. Lo dice la CIG negro sobre blanco: limitación injustificada, traslado de responsabilidades y ausencia de garantías reales.
Pero tranquilos, que sobre el papel queda precioso.
Relevo generacional: todos hablan, nadie apuesta
Mucho discurso sobre rejuvenecer plantillas, cero compromiso real. El contrato de relevo aparece como una promesa tibia, sin obligación clara ni apuesta decidida.
Resultado:
- Plantillas envejecidas.
- Jóvenes que entran y salen.
- Y el de siempre, aguantando el servicio porque “conoce el puesto”.
Eso sí, luego se llenan la boca hablando de sostenibilidad del sector.
Comisión Paritaria: el órgano que no sirve para nada
Artículo 10. Comisión Paritaria.
Traducción al lenguaje real:
- No es ágil.
- No es eficaz.
- No resuelve conflictos.
- No equilibra nada.
Un órgano que existe para decir que existe. Control, seguimiento y transparencia… en modo decorativo. Otro cajón donde meter los problemas para que no molesten.
Catástrofes, calor extremo y fenómenos adversos: papel mojado
La disposición adicional sobre protocolos ante fenómenos meteorológicos es otro ejemplo de manual:
- Sin medidas inmediatas.
- Sin obligaciones claras.
- Sin compromisos concretos.
Mucho “se desarrollará normativamente” y poca protección real. Mientras tanto, el vigilante al sol, a la intemperie, en garitas indignas o servicios exteriores sigue esperando a que el papel se convierta en realidad.
El sindicalismo dividido y el vigilante solo
El acta deja algo muy claro:
- Unos sindicatos venden el acuerdo como avance.
- Otros lo rechazan por insuficiente, desequilibrado e inasumible.
¿Y el vigilante? En medio. Como siempre.
Asistiendo a un teatro donde se habla de él, pero rara vez con él en mente. Donde se confunde firmar con mejorar, y cerrar actas con solucionar problemas.
El Acta 11 no es una traición épica. Es algo peor: una normalización de la mediocridad.
- No hunde el sector, pero tampoco lo levanta.
- No protege al trabajador, pero lo tranquiliza lo justo para que no proteste demasiado.
- No arregla el desgaste, lo administra.
Y mientras se felicitan por el consenso, mañana a las 22:00 habrá un vigilante entrando solo a su servicio, con frío, calor o lluvia, cobrando justo, envejeciendo rápido y leyendo titulares que dicen que “se han logrado avances”.
Desde aquí, desde abajo, la lectura es clara: mucho acta, poco cambio.
