(Por SoySeguridadPrivada) – En seguridad privada hay una escena que ya es demasiado habitual: intervención tensa, móvil en alto, alguien graba, el vídeo se recorta, se sube a TikTok, Instagram o X, y en cuestión de horas el vigilante aparece señalado como si fuera culpable antes de que nadie haya revisado el contexto completo. No es un asunto menor. Es una mezcla indigesta de derecho a la información, derecho a la propia imagen, protección de datos, honor, reputación profesional y presión empresarial.