(Por Jose Antonio Domínguez Silgado) – En los últimos meses, los robos de cables en la red ferroviaria de alta velocidad gestionada por ADIF han vuelto a poner en evidencia las vulnerabilidades de las infraestructuras críticas del transporte español. Estos actos delictivos no son nuevos, pero su reincidencia y el nivel de sofisticación con el que se ejecutan muestran una evolución preocupante, especialmente en un contexto donde los recursos humanos dedicados a la seguridad han sido drásticamente reducidos y sustituidos, en parte, por medios tecnológicos como drones de vigilancia.