(Por litoironside) – Claro que no, no soy policía. Soy vigilante de seguridad: la primera línea de intervención en una situación de caos. Cuando esto ocurre, siento el mismo miedo que cualquiera, pero la diferencia es que yo debo correr hacia el peligro mientras tú huyes de él. No puedo permitir que el miedo pueda conmigo, porque si algún día pasa eso, me quitaré mi placa y me despediré de mis compañeros y de esta profesión que llevo en el corazón.

No queremos que se nos dé un trato de héroes, porque no lo somos. Tampoco somos policías frustrados; somos vigilantes frustrados. Nuestra frustración nace de las muchas horas que tenemos que emplear para poder subsistir, de que nos llaméis con esa palabra tan fea: “seguratas”. Y, sin embargo, corréis a nuestra presencia cuando estáis en peligro. Pero nos da igual, ¿sabes por qué?. Porque aquí estaremos siempre, para protegeros en cualquier situación. Y no nos importa quién seas: pide ayuda si la necesitas.
