(Por Vigilante Enfurecido) – Ayer, 26 de noviembre, quedó demostrado algo que muchos sospechábamos desde hace años: en la seguridad privada ya no queda músculo, solo hueso. Y encima carcomido. Llevábamos semanas escuchando fanfarrias, audios épicos, “hay que ir a Madrid”, “esta vez sí”, “el sector despierta”. Pues ya vimos cómo “despierta”: con cien gatos contados delante de Aproser y miles de héroes de teclado escondidos detrás del WhatsApp. Vamos a lo que duele: el sector está roto, anestesiado y lleno de figurantes que critican mucho, pero pelean poco.