(Por litoironside) – Claro que no, no soy policía. Soy vigilante de seguridad: la primera línea de intervención en una situación de caos. Cuando esto ocurre, siento el mismo miedo que cualquiera, pero la diferencia es que yo debo correr hacia el peligro mientras tú huyes de él. No puedo permitir que el miedo pueda conmigo, porque si algún día pasa eso, me quitaré mi placa y me despediré de mis compañeros y de esta profesión que llevo en el corazón.
Opinión
Sección de opinión sobre noticias en el sector de la Seguridad Privada. Opiniones personales que no necesariamente tienen que ver con la nuestra.
Y posibilidad de hacer horas extras
(Por Vigilante Enfurecido) – En el super-profesional mundo de la seguridad privada española, donde los vigilantes somos superhéroes low cost, hay un mantra empresarial que se publica como si fuera un maravilloso plus en las ofertas de empleo, y que repite como un disco rayado cuando ya estás trabajando: “Y posibilidad de hacer horas extras”. Porque, claro, ¿quién necesita un salario digno cuando puedes trabajar el doble para cobrar lo que deberías ganar trabajando normal?.
Un año para el nuevo convenio… ¿Y ahora qué?
(Por SoySeguridadPrivada) – Si llevas más de cinco años en esto, sabes que cuando se empieza a hablar del nuevo convenio colectivo de seguridad privada, no estamos hablando de otra cosa que de la Champions League del sindicalismo. Un torneo que se juega cada cuatro años, donde hay muchos discursos, muchas promesas… y casi siempre los mismos resultados: tú sigues cobrando poco, pero ahora con una subida del 2% que ni cubre el café con leche. Estamos a un año de que se vuelva a negociar. Y no, no hay humo todavía, pero ya se nota cierto tufillo a posicionamiento y precampaña sindical. Vamos a repasar la situación actual, por si has estado muy liado revisando matrículas, acompañando ambulancias o rellenando partes con más burocracia que una novela de Kafka.
¿Cómo cambiará la vida del vigilante con la llegada de la IA, los drones y la ciberseguridad?
(Por SoySeguridadPrivada) – En la próxima década, la figura y el trabajo del vigilante de seguridad va a experimentar una transformación lenta, profunda, silenciosa y constante. La llegada de la inteligencia artificial, los drones, la realidad virtual y los entornos ciberfísicos no será algo abstracto o lejano, sino una realidad tangible que modificará rutinas, habilidades, condiciones laborales y la propia identidad del profesional de la seguridad. Ya no bastará con estar presente y alerta: habrá que saber interpretar datos, actuar en entornos tecnológicos complejos y comprender riesgos que no siempre serán físicos.
Negociando el futuro, entre tira y aflojas
(Por Jose Antonio Domínguez Silgado) – Bueno, bueno, bueno… ¡que ya llega otra vez la negociación del Convenio de Seguridad Privada!. Ese evento mágico que se da cada ¿cuatro?, ¿cinco?, ¿siete vidas de gato?. Vamos, lo que viene siendo un eclipse solar pero con más estrés y menos romanticismo. La patronal, con sus corbatas apretadas y sus bolsillos flojos, se presenta diciendo: ‘Vamos a hablar de condiciones laborales.’ Sí, claro. Lo que pasa es que ‘condiciones’ para ellos es que el vigilante esté disponible 24/7, aprenda karate, tenga visión nocturna, hable tres idiomas y cobre menos que un Wi-Fi en huelga. Y luego están los sindicatos, que entran a la sala como si fueran a grabar una escena de ‘Juego de Tronos’: con la lista de demandas en una mano y el café en la otra. Porque claro, esto va para largo. Que no se diga que no se negocia bien… entre cafés, croissants y ‘ya lo vemos en la próxima reunión’.
La Infravaloración del Vigilante de Seguridad: El Capital Humano Invisible
(Por Jose Antonio Domínguez Silgado) – Queridos compañeros, hoy quiero hablarles de un tema que, aunque muchos prefieren ignorar, es una realidad que nos afecta a todos: la infravaloración del vigilante de seguridad en el ámbito laboral. Somos la columna vertebral de la seguridad privada, el primer frente de defensa ante riesgos y amenazas, y sin embargo, con demasiada frecuencia, nuestro trabajo es subestimado, mal pagado y poco reconocido por las propias empresas que nos contratan. Este artículo no es solo una reflexión, sino un llamado a la conciencia y al respeto que merecemos.