(Por Jose Antonio Domínguez Silgado) – En el ámbito de la seguridad privada, pocos sectores son tan cruciales como el aeroportuario. Los vigilantes de seguridad que trabajan en los aeropuertos desempeñan un papel vital en la protección de millones de pasajeros y en la salvaguardia de infraestructuras críticas. Sin embargo, surge una pregunta que ha ganado relevancia en los últimos tiempos: ¿están estos servicios aeroportuarios operando bajo un modelo de cortijo privado, impulsado por AENA y AESA, donde las condiciones laborales y la exigencia de formación especializada crean un entorno de explotación?.
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El enemigo está dentro
(Por Vigilante Enfurecido) – Hoy, 23 de septiembre, me ha quedado claro de quién es la responsabilidad de nuestros sueldos precarios, de nuestras penosas condiciones laborales, y de nuestra ruina de profesión. No estoy hablando de la patronal, porque al menos estos, siempre han sido sinceros en sus pretensiones de explotación y sacarnos hasta los higadillos. Tampoco hablo del Ministerio del Interior, para quien representamos esa policía barata a la que le puede endiñar sin rechistar un 90% de servicios mínimos cuando pidamos una huelga.
Salario o bofetón
(Por Vigilante Enfurecido) – Amijos, este mundo se va directo a la mierda. Nos espera un otoño-invierno calentito a todos los niveles, tanto político, como social e internacional. Y los empresarios del sector de la seguridad privada, los mismos que manejan los millones, creen que todavía podemos ser un poco más gilipollas de lo que ya somos, y pretenden seguir quitando sueldo y derechos a sus trabajadores. Y estos, lejos de ponerse de acuerdo para reivindicar lo suyo, empiezan a tirarse los trastos a la cabeza. Meteorito, hazme un favor, ven, y acaba ya con todo.
Debería daros vergüenza
(Por Vigilante Enfurecido) – Que UGT el principal sindicato del sector de la seguridad privada hable en este vídeo, y se pronuncie así, mientras duran las negociaciones del nuevo Convenio de Seguridad Privada, ya hace ver claramente por donde van a ir los tiros, otra vez, este año. Esta señora presunta representante sindical, en vez de hablar de los derechos de los trabajadores del sector, quizá uno de los gremios más necesitados de mejoras de este país, se dedica a justificar al dictado las directrices del empresario, como anticipando ya que no se va a conseguir ni a pelear por nada, consiguiendo de nuevo más pérdida de poder adquisitivo, menos derechos laborales y más esclavitud laboral.