(Por Jose Antonio Domínguez Silgado) – Bueno, bueno, bueno… ¡que ya llega otra vez la negociación del Convenio de Seguridad Privada!. Ese evento mágico que se da cada ¿cuatro?, ¿cinco?, ¿siete vidas de gato?. Vamos, lo que viene siendo un eclipse solar pero con más estrés y menos romanticismo. La patronal, con sus corbatas apretadas y sus bolsillos flojos, se presenta diciendo: ‘Vamos a hablar de condiciones laborales.’ Sí, claro. Lo que pasa es que ‘condiciones’ para ellos es que el vigilante esté disponible 24/7, aprenda karate, tenga visión nocturna, hable tres idiomas y cobre menos que un Wi-Fi en huelga. Y luego están los sindicatos, que entran a la sala como si fueran a grabar una escena de ‘Juego de Tronos’: con la lista de demandas en una mano y el café en la otra. Porque claro, esto va para largo. Que no se diga que no se negocia bien… entre cafés, croissants y ‘ya lo vemos en la próxima reunión’.
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